Buscando al entrenador ideal

¿Quién es el mejor entrenador del mundo?¿qué características diferenciales debería tener para poder emitirse un jucio justo y lo más objetivo posible sobre el tema?En el presente artículo analizaremos algunas de las variables más relevantes para encontrar estas claves que nos den pistas para vislumbrar posibles candidatos.

Si hacemos una valoración en base a los títulos conseguidos, corremos el riesgo de descartar a todos aquellos que entrenan equipos con poco presupuesto y que luchan por objetivos muy diferentes como una clasificación europea; mantenerse en una categoría, o un ascenso a otra categoría superior.

Es evidente que la lupa la podemos poner en los entrenadores de los grandes clubs europeos; pero considero oportuno desgranar algunas de las características , que en mi opinión son necesarias para ser un entrenador eficiente;más allá del nivel deportivo y económico del club.

La primera que se me ocurre es la capacidad de liderazgo; Cuando diriges a un grupo de personas; cada una con características diferentes (edades, ingresos, palmarés, antiguedad en el equipo) y con rasgos de personalidad hetereogéneos; es fundamental que el entrenador ejerza un modelo de liderazgo adecuado para ese grupo concreto.

El buen líder debe saber motivar.Pueden haber muchos estilos de liderazgo (delegativo; autocrático, carismático, participativo…), pero lo importante es que encaje exactamente con las necesidades de cada equipo en cuestión.Así por ejemplo; cuando el nivel de madurez de un equipo es bajo, debido a la falta de experiencia de muchos jugadores, puede ser recomendable un estilo más autocrático de entrenador, donde éste ejerza su liderazgo más formal para “imponer” su filosofía de manera más directa a sus jugadores.En el otro extremo tendríamos a los grandes equipos europeos plagados de estrellas ya consagradas; donde es más efectivo delegar roles y tener motivados y comprometidos a los cracks que imponerles normas.También se pueden combinar estilos a medida que evoluciona el recorrido del equipo;un ejemplo lo encontraríamos en varios entrenadores de la NBA (Popovich; Phil Jackson, Spoelstra..) quienes han sabido aplicar su estilo más autocrático cuando sus equipos no habían aún llegado a su máximo rendimiento, y una vez alcanzado; se apoyaban mucho en los jugadores con mayor estatus de líder para que fueran ellos quienes llevaran a cabo, de manera indirecta sus propias consignas al resto de sus compañeros.

Otra habilidad interpersonal desde el punto de vista de la inteligencia emocional que es necesario que maneje nuestro “entrenador ideal” sería la empatía.Como hemos comentado; en cada equipo hay un grupo de jugadores con personalidades y vivencias muy distintas.Para poder comunicarte con cada uno de manera efectiva es fundamental, entender y conocer su background; su perfil, sus necesidades, porque el discurso emocional no le va a llegar igual a un jugador que lleva 5 partidos sin ir convocado, por poner un ejemplo, que a uno que es titular indiscutible.

La forma de comunicar es el motor de la empatía, y más que el lenguaje verbal, especial atención cobrará su comunicación no verbal; su manera de mirar, su gestualidad, sus pausas y silencios;la tonalidad del mensaje…todos estos elementos pueden ser claves a la hora de que el entrenador tenga un feedback positivo en el mensaje con sus jugadores, y por tanto éste sea más o menos creíble.Cuando un jugador “no cree” en su entrenador, ha perdido la motivación por hacer más de lo que le toca y está destinado al fracaso y un buen entrenador es el que llega a cada uno de sus jugadores ; desde el líder hasta el jugador que menos participa, porque si lo consigue se asegurará tener un grupo cohesionado; donde cada uno entienda y acepte el rol que le ha designado, a pesar de que todos lógicamente quieran jugar el máximo de minutos y partidos posible.

Otra habilidad de nuestro entrenador ideal sería su capacidad para planificar entrenos eficientes: ” Se juega como se entrena”es uno de los dichos tan populares como ciertos en el deporte.A lo largo de mis años como psicólogo asesorando a varios entrenadores me encuentro con que una gran número de ellos tienen muchas dificultades a la hora de definir las sesiones diarias de cada semana;los microciclos y mesociclos.

¿Qué toca el día después del partido?¿qué podemos hacer el miércoles?¿cuándo dar la charla táctica del rival?¿qué carga física debemos dar esta semana? son algunas de las cuestiones que me suelen plantear.Sin entrar en profundidad en este aspecto es fundamental tener claro los objetivos de cada entrenamiento, porque los jugadores no son tontos y tienen claro cuando un entrenador y su staff planifican entrenos con criterio; ilusionantes, con variantes que mantengan la activación, entrenos creativos y específicos en función del rival…En este punto quiero hacer especial mención a un error que muchos entrenadores cometen cuando aseveran que lo importante es conseguir que su equipo juegue con unas señas de identidad propias sin importar el rival que le toque.Lo primero, es obvio que es necesario, pero no tener en cuenta las características del rival está avocado al fracaso ya que cada equipo tiene una serie de puntos fuertes que , en muchas ocasiones se pueden “imponer” a los puntos débiles de tu equipo, sobretodo cuando tu equipo no está en posesión de la pelota, y por tanto depende de las decisiones del equipo contrario; así que saber estudiar todas las características del rival está convirtiéndose en uno de los detalles cada vez más relevantes a la hora de planificar los objetivos de trabajo en cada sesión semanal de entrenamientos.A partir de aquí la táctica y la estrategia tendrán una dirección lógica, y la preparación de cada partido de cara a jugador se asumirá con más sensación de control y por tanto mayor autoconfianza a la hora de ir a competir.

El deporte de élite se mide por resultados, y aquí cobra especial importancia una de las características imprescindibles de nuestro entrenador ideal; el saber competir.

Siempre digo que un equipo debe de ser la proyección de la personalidad del entrenador en el campo, y si éste no es ambicioso;ordenado;comprometido,competitivo, no puede permitir que su equipo lo sea.La capacidad de contagiar de un entrenador su visión y sus expectativas determinará el nivel competitivo de su equipo.Ese contagio no debe ser exclusivo de su plantilla sino también de su propia afición.Cuando un entrenador es coreado por su propio público es una buena señal de que hay una sinergia que se va a convertir en muchos partidos en un elemento fundamental para tener valores añadidos que ayuden a competir mejor.

Es importante también su manejo con los medios de comunicación; porque a nadie escapa que hoy en día la influencia de los mass media en el deporte es vital, y es importante su capacidad para transmitir una buena imagen de confianza y credibilidad en las entrevistas y ruedas de prensa , ya que se juzgarán en gran parte sus conocimientos por esos breves instantes.Tener a favor la opinión de los medios sin duda es un elemento facilitador que un entrenador también debe de contemplar y saber gestionar

Saber competir no es saber jugar sino saber qué hacer para ganar o conseguir un resultado favorable.Es la capacidad para saber utilizar bien el banquillo; para realizar los cambios más oportunos en función del escenario de cada partido; el saber corregir en una media parte los defectos de la primera; el pedir un tiempo muerto en el momento que toca y transmitir la consigna más adecuada.Saber competir es saber rectificar a tiempo y buscar la solución proactiva antes de que el rival te siga haciendo pupa.En este sentido; nuestro entrenador ideal sería un animal competitivo capaz de dotar de su propia impronta a cualquier equipo que se le ponga delante.

Nota: el presente artículo se ha centrado en los entrenadores de deportes de equipo. Más delante en nuestra sección de “cuestión de coco” analizaremos también los deportes individuales

Oliver Martínez
Psicólogo deportivo

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